Si viene de una jurisdicción donde el derecho nace del uso, «lo usamos primero» suena a «es nuestro». El registro chino no lo ve así. Aquí explicamos cuáles son las vías reales para recuperar la marca y por qué la respuesta casi siempre son las pruebas, no la indignación.
En sistemas como el estadounidense, donde el derecho nace del uso, es el uso comercial el que crea derechos. En China los crea el registro; el uso solo crea visibilidad. Si alguna vez ha fabricado en China, ha expuesto en una feria o ha negociado con distribuidores, llevan «viéndole» mucho antes de lo que usted cree; y hay quien se dedica a vigilar la prensa económica extranjera para registrar de mala fe marcas que todavía no han entrado en China. Cuando usted se da cuenta, el registro ya tiene un titular inscrito: solo que no es usted.
Qué puerta está abierta depende de la fase en que se encuentre la marca. Publicada, aún no registrada: presentar oposición, con una ventana rígida de 3 meses desde la publicación que a partir del 1 de enero de 2027 se reduce a 2 meses (ya lo contamos en un artículo anterior). Ya registrada: solicitar la nulidad, la vía principal para recuperarla; el resultado depende de la mala fe de la otra parte y del historial de su uso anterior. Registrada desde hace 3 años y sin uso: la cancelación por falta de uso suele ser el movimiento más económico del tablero, porque la carga de la prueba recae en el titular y quien acapara marcas no suele poder acreditar un uso real.
Estos casos los deciden tres montones de papel. El suyo: pruebas de uso anterior relacionado con China —pedidos, material de ferias, correspondencia con distribuidores, documentación aduanera y de fabricación por encargo—, fechadas y cuanto más aburridas, mejor. El primer montón de la otra parte: el patrón de conducta —una cartera repleta de marcas ajenas, solicitudes presentadas en lote, ofertas de reventa—; una oferta de reventa dice por sí sola para qué sirve ese registro. El segundo montón de la otra parte: el vacío —ningún producto, ninguna factura, ninguna actividad real bajo esa marca—. Antes de darlo por perdido y antes de abrir una negociación, reúna los tres montones: el grosor de ese expediente es su fuerza en la mesa.
A veces la cesión por acuerdo es, en efecto, la salida racional: es el camino más rápido a la certeza y el precio se conoce. Pero sentarse a negociar sin haber evaluado el caso significa pagar lo que pida quien registró la marca de mala fe y, además, financiarle la siguiente tanda de solicitudes. El orden que le protege es: primero las pruebas, después la evaluación de sus posibilidades y, si las cuentas siguen saliendo, negociar con el expediente de nulidad bien visible sobre la mesa.
Una sola solicitud presentada antes de que usted se vuelva «visible» basta para que todo este artículo no vaya con usted; y registre de paso la marca en chino, porque, si no, el mercado le pondrá un nombre por usted. Después del registro, vigile las publicaciones: la ventana de oposición va a quedarse en 2 meses, y vigilar o no vigilar es la diferencia entre tener cartas en la mano y limitarse a leer la noticia. Si ya le ha ocurrido, empiece por aquí →
Este artículo tiene carácter informativo general y no constituye asesoramiento jurídico sobre un caso concreto. Autor: Huang Guowen, director del departamento internacional; el contenido se ha cotejado con las fuentes primarias enlazadas más arriba.
Cuéntenos qué ha pasado: la primera evaluación es gratuita →
